lunes, 16 de febrero de 2009

Yo no sé escribir

Lágrimas


Yo no sé escribir



Yo no sé escribir.
Lo descubrí la tarde
en que tenía el alma
llena de palabras.
Miré dentro de mí
y quedé asustada.
¡Cuántas palabras!
Mas... ¡Cómo plasmarlas
en un blanco papel!
Y así dejar el alma
recién formateada,
preparada para poder cargarle
algún nuevo programa.
Mas..., yo no sé escribir
ni liberar el alma,
ni distensar los lazos
que mi vida
a la tierra atan.
Y así ... dejo mi mirada
entre los montes
en busca de esperanza.
Y regalo mis palabras
a los vientos
que nada les extraña.
Y coloco mi ilusión
entre las olas
por sentirla acariciada.
Yo no sé escribir
ni liberar el alma.
Ycíar

domingo, 15 de febrero de 2009

¡Pobre tristeza!

Pobre tristeza


Tengo a la tristeza últimamente enojada.
Enojada conmigo y enojada contigo
- me repite a menudo.
Tu nombre la enfada;
tu imagen la afea;
tu voz le da miedo;
¡ay!, ¡pobre tristeza!

Tengo últimamente a la tristeza un poco sorprendida.
Se sorprende si me mira y se sorprende si te mira
–me repite a menudo.
Tu risa le extraña;
mi canción no la entiende;
¡pobre tristeza!

Tengo a la tristeza "añorante", últimamente.
Añora mi llanto, añora tus "antes";
añoro unas lágrimas
–me repite a menudo.
¡Pobre tristeza "añorante"!...con mi casa tan cerrada
a su mirada insinuante,
a su poder absorbente,
a sus babas , a sus ayes.
Tengo en tu casa colgada la llave de la tristeza.
¡Pobre tristeza encerrada
sin pintar al sol lunares,
sin regalar sus letargos...,
sus abrazos asfixiantes!
Ycíar

jueves, 5 de febrero de 2009

Tiéndeme un dedo

TIÉNDEME UN DEDO


En el cielo claro de mis días tristes
te vislumbro.
En las horas lánguidas de mis tardes grises
te presiento.
En la sola noche de mi amor eterno
te deseo.
En cada segundo de mi larga vida
te recuerdo.
Es tanto mi llanto,
mi pena, mi amor, mi deseo
que quiero ir contigo, allá donde estés
¡Tiéndeme un dedo!
Ycíar

martes, 3 de febrero de 2009

Me gusta tener orden y limpieza

Me gusta tener orden y limpieza


Me gusta tener orden y limpieza
en mi vida y en mi casa;
y que mis ideas, como agua del arroyo,
corran claras.

Me gusta que mis suelos cual cristales
reflejen mi añoranza;
y mis pasos sosegados sean el ritmo
del color de tus deseos y tus ansias.

Me gusta ver mis sábanas, bordadas,
alegres en mi cama;
y al sueño juguetón que me acaricia
mostrando y escondiendo tu mirada.

Me gustan las visitas que en la tarde,
tu voz hace a mi casa,
y el momento en que mi alma al mundo ríe
pensando en tus palabras.

Me gusta ver mis plantas "de domingo"
lucirse en mi ventana;
y a mis pensamientos expandirse
por el bello color de tus mañanas.

Me gusta ver mi gesto relajado
leyendo alguna carta;
y a mis ojos buscando entre las letras
ilusión, cariño...¿esperanza?
Ycíar

domingo, 25 de enero de 2009

¡Oh!... ¡Mar!




Mar


Te he visto gritar despeinado,
como loco en el camino
que perdió su caminar.
Mas..., ¡qué bello eres!
Te he visto con el pelo rizado
por la risa del viento,
por la linda sonrisa de tanto admirador.
¡Qué bello eres!
Engreída e ingenua
tu canción sabe a nanas,
a ansia de brazos que saben amar.
Y siembras risas,
y siembras gozos,
y encuentras al niño
del viejo al pasar.
Y..., ¡qué bello eres!

Y..., ¡qué bien se respira
al oír tu cantar!

Cuando ofreces colores,
cuando muestras secretos,
cuando lloras y gimes
¡Oh!...¡Mar!

Ycíar

¡Duérmete mi niño!

¡Duérmete, mi niño!


Frótate los ojos
con cuidado y duerme,
que en tu ventana
ya no hay sol ardiente.
Hay estrellas lindas
y luna repleta
de palabras dulces,
de sonrisas tiernas.
Duérmete despacio
por la noche arriba,
duérmete sin prisa,
yo seré tu guía.
¡Duérmete!, y tu mano
déjala en la mía,
oirás sus pasos,
por tu cabecita.
¡Duérmete!, y las notas
de esta cancioncilla
saldrán de mis labios
y te harán cosquillas.

Ycíar



martes, 20 de enero de 2009

Calma, paz, calma

Calma, paz, calma


Hoy se fue el sol de viaje fugazmente,
sin avisar
y yo no he cerrado las ventanas.
La luz que las atraviesa indiferente,
a mi clamor sin ansia
le da calma.
Calma, paz, calma
que me entretiene mientras duermo
y me ayuda con el riego de las plantas.
Y cuando sillas, mesas,
paredes y encerados se tapan los oídos...
¡Cómo se escapan y se ordenan los ruidos
y las extrañas palabras que no saben ni por qué se exaltan!
Calma que discurre por los bordes de mis ojos,
que yo acreciento pensando en ti,nostálgica.
¡Y cómo recorre mi sonrisa
y frena mi palabra
y me trae secretos en las noches
que de ti hablan:
que si un día me has dicho...
que si hoy me llamas...
que si ayer me escribiste...
que habitas en mi casa...!

¡Mi calma crece como hierba
entre tus palabras,
entre tu esperar vestido de alegría,
entre tu confianza,
entre tu abrazo caluroso,
entre tu plegaria.
entre tus azules versos...
crece mi alma.
Ycíar

lunes, 19 de enero de 2009

A través de los cristales

A través de los cristales



A través de los cristales
veo la lluvia, cómplice de mis deseos,
cayendo para mí
mientras sonrío.
A través de los cristales,
la lluvia se estrella sin calor,
y sin estruendo
vuelve a estrellarse blandamente.
Las gotas casquivanas
son atrapadas por hojas ansiosas
que el viento ladea.
Vestida con gesto indiferente
dejo sonreír el alma
y te miro.
-Creo que sólo las nubes del alma saben dónde miro.
Pienso en el tacto agradable
de la lluvia caliente que no moja.
Los labios me cosquillean.
-A menudo las nubes del alma también sonríen
ante el cosquilleo de los labios
y de mi frente.
Yo te sigo mirando,
Mas no sé dónde miran mis ojos.

A través de los cristales,
la lluvia me borra el gesto indiferente
y me entorna los ojos.
Sé entonces de olores de ternura,
de colores de ensueño,
de placidez infinita
y de amor de Dios.
Mi corazón colmado de cariño
piensa en un huerto de rosas
de olor a pétalos azules,
donde quiere dormitar el tiempo,
donde los pétalos cantan,
donde van a parar mis anhelos,
y suspiro por él,
pero pienso en ti.
Ycíar

jueves, 15 de enero de 2009

¡Ay, papi! (Para los más pequeños)

¡Ay, Pipo!


Dijo el gorrión a su hijito:
Pipo, come, Pipo,
come estas miguitas tiernas.
No, papi,
no son pequeñas,
mira qué grande es esta miguita tierna.
No, Pipo, es pequeñina,
caben diez en tu barriga.
Bien...
Una, dos, tres, ocho, nueve...
¡Ay, Pipo!
Eso es mentira,
después del tres viene el cuatro,
el cinco, el seis, el siete...
¡Ay, papi!
¡Ay mi barriga!
¡Que me explota,
que me arde,
que me quedo sin barriga!
¡Ay, papi,
ay mi barriga,
qué llena está de estas migas!

Cómprame, papi, unas “chuches”
que me sanen la barriga,
pero cuéntamelas tú,
no quiero decir mentiras.


Ycíar

lunes, 5 de enero de 2009

Hoy

ME SIENTO FELIZ

Me siento feliz, radiante
de oír tu voz nuevamente,
no quiero pensar si es cierto
o lo imagina mi mente.
Hoy, amor, hoy oí
tus consejos, tus palabras,
y aunque verte no te vi,
muy dentro, dentro de mí
te imaginé y presentí,
y aunque no estás junto a mí,
siempre estarás donde vaya.
Ycíar

domingo, 4 de enero de 2009

Tres momentos del día


TRES MOMENTOS DEL DÍA


Poco a poco habías entrado en mi vida
como el mar Cantábrico
entra en sus playas:
sin prisas,
sin pausas,
sin exigencias,
con constancia.
Tus cálidas manos,
-sus templadas aguas-
fueron puliendo mis temores.
Mi áspera corteza
también abandonó prestancia.

A menudo se me apetece correr
y así segregar endorfinas.
A menudo se me apetece soñar contigo
y así ayudar al alma.

Tan bellas son las sensaciones
que al pensar en ti me embargan
que, sin quererlo, mis versos
la rima asonante hallan.
Y es que tú, en mi poesía,
eres autor de sus pautas,
de su ritmo, de su acento,
de su letra y mi palabra.
Ycíar

martes, 30 de diciembre de 2008

A orilles del río Negro






A orilles del río Negro…




A orilles del río Negro
entre sus agues marrones,
crecí va unos mil años
repleta de ilusiones.

Al lado de La Tablera,
en el pozu Chabanón,
báñabame pol verano,
sin esponja y sin jabón.

Al lau de La Tablera,
diba mi madre a lavar
y tirábayos yo piedres
a les truches al pasar.

Había munchos pescardos,
y munches mores había,
al lau de La Tablera,
cuando yo era guahina…

Po la carretera Nembra,
po la cuesta El Infestal,
andaba en bicicleta
el mi hermanu de chaval.

Qué feliz yera yo entonces,
mirando pal picu Moros,
mirando pa Carraceo,
pa S. Miguel, pa los Tornos.

Ya vos seguiré contando
les mis andances de guaha,
por Muries y La Campueta,
por Pedreo y po La Cuaña…





Ycíar Rodríguez Bernardo

viernes, 26 de diciembre de 2008

Triste hueco

Triste hueco


No necesito relojes, que me controlen el tiempo,
van demasiado deprisa,
mi pensamiento... es más lento.
Rememora cada instante,
cada mirada o encuentro,
cada palabra perdida,
cada olor;
el sentimiento que se deja traslucir
en un simple y banal gesto.
Las horas mundanas corren.
¡No es bueno medir el tiempo!
Mis pensamientos tranquilos
saborean el momento,
lo alargan a su capricho,
agrandan todo lo bello,
convierten gestos ambiguos
en sueños dulces y tiernos
que caminan libremente
por la senda de mi aliento;
por la orilla de mi alma,
por las flores de mi huerto,
por la piel de tu mejilla,
la que ahora, un sentimiento acaricia
¡y no lo sabes!
mas...algo alegra tu pecho.
Es la ilusión que ha dejado
mi atrevido sentimiento
que sin pedirte permiso,
tomó tu alma como aposento,
bebió en el caudal de tus venas,
dejó perfume en tu pelo
y voló hacia el son de mi guitarra
percibiendo triste hueco...
¡No lo llenes con dolor!
Él, crisol de vida sincero,
volverá cuando lo llames,
cuando salgas a su encuentro,
cuando cálida semilla
vea brotar en tu pecho.
Volverá...y de ternura,
de ilusión, de amor, de besos...
llenará y hará feliz, si es que existe,
triste hueco.
Ycíar

Mar

Mar


Te he visto gritar despeinado,
como loco en el camino
que perdió su caminar.
Mas..., ¡qué bello eres!
Te he visto con el pelo rizado
por la risa del viento,
por la linda sonrisa de tanto admirador.
¡Qué bello eres!
Engreída e ingenua
tu canción sabe a nanas,
a ansia de brazos que saben amar.
Y siembras las risas,
y siembras los gozos,
y encuentras al niño
del viejo al pasar.
Y...¡Qué bello eres!
Y...¡Qué bien se respira
al sentir tu cantar!

sábado, 20 de diciembre de 2008

Tus manos

Tus bellas manos


Me gustan tus manos
suaves,
finas,
delicadas.
En ellas veo tu vida,
tu alma, tu paz, tu casa.
Me gusta besar tus manos
limpias, sinceras, nostálgicas
y que jueguen con mi pelo
y paseen por mi cara.
Me gusta el aire infantil
de tus manos nacaradas
que me dicen ¡tantas cosas!
y no pronuncian palabra.
Tus manos, ¡tus bellas manos!,
tranquilas,
despiertas,
lánguidas,
huelen a persona buena,
a conciencia reposada.
Me gusta mirar tus manos
moverse libres,
por mi piel que ríe y canta
cuando caminar las siente,
sin rumbo, y los labios las reclaman.
Me gusta tener tus manos
guardadas, ¡dentro del alma!,
para que nadie se entere...
del dulce azahar que emanan.
Ycíar